Menopausia
¿Qué es la menopausia?
Es un momento de la vida de la mujer caracterizado por el cese de la menstruación, y que inicia una etapa de la vida que se conoce como climaterio. Esta etapa representa la transición entre el período fértil y la vejez. A pesar de no ser una enfermedad, provoca, en la mayoría de las mujeres, síntomas molestos que alteran la dinámica social y laboral.
¿Cuándo se produce?
La edad media de la menopausia se sitúa alrededor de los 51.4 años con un espectro que va de los 48 a los 54 años, siendo la menopausia una etapa de la vida por la cual pasan el 90% de las mujeres. La perimenopausia, es la etapa de transición hacia la menopausia, dura aproximado unos 5 años, y la mujer comienza a tener alteraciones menstruales. Se considera menopausia establecida cuando pasan 12 meses sin producirse ningún sangrado desde la última menstruación.
¿Por qué se produce?
Se produce porque la mujer comienza a perder progresivamente su función ovárica y por tanto baja la producción de las hormonas femeninas, los estrógenos y progesterona. Este período se caracteriza por presentar fuertes cambios endocrinológicos, imprevisibles y variables, con una marcada repercusión clínica que lleva a que las pacientes acudan frecuentemente a la consulta. Es una etapa importante donde hasta un 80% de las pacientes presentan síntomas.
Fases de la Menopausia:
La pérdida hormonal no se suele producir de manera brusca. En la mayoría de las mujeres, suele darse un primer período, conocido como Premenopausia, en el que se desarrolla una transición hacia la menopausia, durante un tiempo aproximado de unos 5 años, aunque puede ser más corto y precoz en mujeres fumadoras y sujetas a estrés, al igual que en mujeres operadas de útero y ovarios.
Así, en la Premenopausia, se producen diferentes cambios que pueden afectar tanto al ritmo físico de la mujer, como son la prolongación de la etapa entre menstruaciones, los síntomas vasomotores, la sequedad en la piel y mucosas (también en la vagina), el cambio en la distribución de la masa corporal y el inicio de un incremento en el ritmo de pérdida de la masa ósea; como a aspectos psicológicos de su vida, produciéndose cambios emocionales, depresión, ansiedad o pérdida de la capacidad de atención.
Posteriormente, se produce la Menopausia propiamente dicha, delimitada por la fecha de la última menstruación, que es el signo que marca la irrupción de una nueva etapa en la vida de la mujer, en la que desaparece su capacidad fértil y que se prolonga paulatinamente hasta llegar a la Postmenopausia, etapa anterior a la edad senil o a la vejez.
No obstante, todas estas etapas comprenden un fenómeno natural y evolutivo de adaptación, y que de acuerdo a la intensidad de su sintomatología pueden ser tratadas para permitir una vida plena y de calidad durante esta transición.
Signos y síntomas durante la menopausia:
La pérdida hormonal que genera la menopausia va a provocar una serie de síntomas a medio corto y largo plazo:
Síntomas a corto plazo:
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Trastornos menstruales: amenorrea como síntoma final.
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Síndrome climatérico: sofocos, sudoración , insomnio .
Síntomas a medio palzo:
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Síndrome genitourinario (sequedad vaginal , molestias y picores genitales, dolor con las relaciones sexuales , incontinencia urinaria).
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Atrofia y sequedad cutánea.
Síntomas a largo plazo:
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Enfermedad cardiovascular .
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Osteoporosis .
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Trastornos mentales (deterioro cognitivo , demencia).
Sofocos e insomnio:
Son uno de los síntomas principales de la menopausia. Se manifiesta como una repentina sensación de calor y ansiedad provocando un aumento del flujo sanguíneo de la piel del cuello, cara y tórax, acompañado de sudoración y palpitaciones.
¿Por qué se produce?
Se produce en general por estrés emocional, comidas copiosas, consumo de alcohol y cambios bruscos de la temperatura. En el 20% de las mujeres persiste por más de 5 años. Son fácilmente tratables.
Normalmente, los episodios de insomnio suelen estar ligados a los sofocos, así que al tratar éstos mejora considerablemente la calidad del sueño de la mujer, siempre que el insomnio no sea provocado por factores psicológicos.
Durante la menopausia son frecuentes las alteraciones del estado de ánimo que se manifiesta por, disminución de la energía, cansancio, abatimiento, falta de concentración, ansiedad, irritabilidad y agresividad.
Es bien conocido que los estrógenos ejercen una función importante en el sistema nervioso central y son responsables de la sensación sicológica de bienestar.
Es un momento de la vida de la mujer en el que se produce una leve inestabilidad emocional al saber que han perdido la capacidad reproductora. Muchas mujeres sienten que al desaparecer su función de la maternidad, dejan de ser valoradas por su entorno social.
También, esta etapa suele coincidir con la convivencia con hijos adolescentes y sus crisis, y a la mujer le cuesta asumir el crecimiento de los hijos como seres individuales e independientes.
También suele ser un momento en el que, con frecuencia, los hijos abandonan la casa, produciendo el famoso síndrome del nido vacío. Si se ha depositado en ellos la razón de ser, la partida de los mismos, aún en situaciones felices, se llena de hostilidad, disputas y sentimientos de soledad.
Cambios en la figura:
La menopausia se relaciona con cambios metabólicos que suelen producir un incremento en la grasa corporal.
La grasa corporal, que a los 20 años es del 26%, sube al 33% a los 40 años y al 42% a los 50 años.
La vida sedentaria aceleraría este proceso. En muchas mujeres se produce aumento de peso mientras que en otras aparecen tan solo modificaciones de la distribución grasa sin cambios en la balanza. Esto no solamente representaría un factor estético sino también de riesgo cardiovascular y de diabetes.
Cambios en la vida sexual:
Con frecuencia, muchas mujeres tienden a pensar que con la menopausia su vida sexual va a cambiar empeorando sustancialmente o incluso a desaparecer.
Es cierto que la falta de estrógenos a veces produce sequedad vaginal lo que genera una vida sexual incómoda. No obstante, la falta de lubricación en el coito es fácilmente tratable.
Otras mujeres, entienden que la menopausia puede conllevar una disminución de la líbido o falta de apetito sexual. Sin embargo, la disminución hormonal no siempre es un factor determinante de estos síntomas, ya que una relación sexual satisfactoria depende también de factores educacionales y sociales.
Por el contrario muchas mujeres, ya libres del fantasma de un embarazo no deseado, logran vivir más plenamente su sexualidad.
Pérdida de masa ósea:
La pérdida de masa ósea, es decir, de la cantidad de hueso que tenemos, es debida a la descalficicación que sufren los mismos y que, en los casos de las mujeres, se ve intensificada por la pérdida de la acción protectora que las hormonas femeninas ejercen sobre ellos.
En la actualidad, se sabe que existe una importante relación entre la disminución de la masa ósea y el riesgo de fracturas. La detección precoz de la pérdida excesiva de la masa ósea de nuestro cuerpo es de la única manera que podemos prevenir la aparición de la osteoporosis y por tanto de las fracturas.
El método para detectarlo es la Densiometría ósea de Columna Lumbar y Fémur. Consiste en una prueba indolora, parecida a una exploración con rayos X y que es recomendable en aquellas mujeres que se encuentren entre estas variables:
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Menopausia precoz antes de los 40 años.
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Tratamiento prolongado con corticoides, hormona tiroidea, ansiolíticos, anticonvulsivantes antiacidos.
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Tabaquismo.
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Bajo peso.
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Mujeres que padecen Anorexia Nerviosa, Insuficiencia renal crónica, Hipertiroidismo, Patología de la glándula suprarrenal, Insuficiencia Hepática, Diabetes Mellitus Inmunodependiente, Mieloma Múltiple, Gastrectomizadas, Enfermedad Obstructiva Pulmonar, Post transplantados.
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Inmovilización prolongada.
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Antecedentes familiares de osteoporosis.
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Fracturas previas sospechosas.
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Evidencia Radiológica de osteoporosis.
Cuidado cardiovascular:
El estado del aparato cardiovascular es uno de los aspectos más importantes de la salud de la mujer y de su esperanza de vida en el período postmenopáusico.
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Los estrógenos actúan como protectores de posibles enfermedades cardiovasculares, actuando sobre el mantenimiento del flujo vascular, desarrollando una acción vasodilatadora y controlando los niveles, por ejemplo del colesterol total o los triglicéridos.
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No debemos olvidar que los factores de riesgo ligados a los hábitos de vida como fumar, llevar una vida sedentaria, obesidad o el estrés desempeñan el papel más importante en la aparición de complicaciones cardiovasculares.
Por ello, es importante, que con la pérdida de estrógenos la mujer controle su estado cardiovascular realizándose revisiones frecuentes y recibiendo el tratamiento adecuado para su caso particular, además de procurar llevar una vida sana y una alimentación equilibrada.
Menopausia y enfermedad cardiovascular
La pérdida de estrógenos va a generar una serie de cambios en el metabolismo:
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Aumento de incidencia de diabetes (aumento de resistencia a insulina).
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Cambios en perfil lipídico:
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Aumento de colesterol total y LDL (colesteror “malo”) .
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Disminución HDL (colesterol “bueno”).
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Aumento de triglicéridos.
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Cambio distribución de grasa corporal (acúmulo cintura en la cintura mayor que en la cadera) .
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Este aumento del colesteros producirá mayor riesgo de cardiopatía isquémica.
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A partir de los 50 años, la mortalidad coronaria de las mujeres aumenta hasta igualarse a la de los varones.
CONTROLAR AL MÁXIMO LOS FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR . FUNDAMENTAL LA PREVENCIÓN.


Tratamiento farmacológico en la menopausia:
Ante todo se debe establecer en qué etapa se encuentra la mujer y cuál es la sintomatología específica que está padeciendo.
Existen dos tipos de tratamientos farmacológicos:
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Tratamiento no hormonal (terapias naturales).
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Tratamiento hormonal.
Esta valoración y la posterior administración de estos tratamientos debe realizarla un especialista.
Tratamiento no hormonal:
1. Opciones naturales en el tratamiento de los sofocos:
Los componentes naturales más frecuentemente usados para el tratamiento de los sofocos son los siguientes:
- Isoflavonas de soja y trébol rojo.
- Cimicífuga Racemosa.
- Lúpulo.
- Extracto citopasmático de pólen.

Isoflavonas de soja y trébol rojo:
Las isoflavonas forman parte de los denominados fitoestrógenos, estos son moléculas de origen vegetal con propiedades biológicas . Entre ellas la más evidente y conocida es su efecto estrogénico débil.
Existen más de 4,000 fitoestrógenos descritos , que se agrupan en cuatro grandes familias:
- Lignanos.
- Cumestranos.
- Isoblavonas.
- Lactonas del ácido resocíclico.
Las isoflavonas son los fitoestrógenos más estudiados.Las isoflavonas pueden proceder de la soja o del trébol rojo. Dentro de las Isoflavonas destacan dos, sus representantes más importantes:
- Genisteína.
- Daidzeína.
Las isoflavonas son casi exclusivas de las legumbres (lentejas, alubias, garbanzos, guisantes …etc). La concentración más alta está en la soja y también presentes en trébol rojo.
Efectos de las isoflavonas:
Útiles en mejoría de sofocos (datos contradictorios respecto a mejoría de cansancio irritabilidad , depresión y ansiedad):
- Mayor eficacia de isoflavonas de soja que trébol rojo , aunque también mejoría.
- Efecto de mantenimiento o incremento de masa ósea.
- Disminución de colesterol LDL (“malo”).
- Ausencia de proliferación endometrial a dosis habituales. La administración de isoflavonas no precisa control endometrial ni administración de progestágeno adicional.
Las isoflavonas no incrementan el reisgo de cáncer de mama.
A diferencia de los estrógenos, no son un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama.
Ni la FDA ni la EMA han contraindicado el uso de isoflavonas en pacientes que han padecido cáncer de mama.
El uso de preparados de soja en pacientes tratadas con tamoxifeno o raloxifeno puede disminuir el efecto terapéutico de estos fármacos.

CIMICÍFUGA RACEMOSA:
- Especie originaria de América del Norte, utilizada por los Indios americanos para los problemas menstruales y del parto.
- La actividad sobre el control de los sofocos no se debe a su actividad sobre los receptores estrogénicos, sino a su capacidad de unión a los receptores de neurotransmisores del sistema nervioso que intervienen en la termorregulación, estado de ánimo y sueño (serotonina, dopamina, ácido y-aminobutírico y opioides…).
- No existe interacción con órganos hormono-dependientes.
- Los estudios disponibles a día de hoy demuestran de forma consistente la eficacia de este componente para tratar el síndrome vasomotor SVM (sofocos, sudoraciones nocturnas) en mujeres con menopausia natural y con menopausia inducida.
- Se pueden usar en pacientes con cáncer de mama bajo tratamiento hormonal.
- A parte de su efecto positivo sobre SVM, mejora la calidad del sueño, y el estado anímico.
- No influye sobre el perfil lipídico.
- Ocasionalmente al inicio del tratamiento pueden presentarse trastornos gastrointestinales leves (gastritis, dispepsia, nausas y vómitos).
- No se recomienda su uso en pacientes con función hepática alterada o trastornos hepáticos.
LÚPULO (Humulus lupulus):
- El lúpulo y su flor contienen compuestos químicos con efecto estrogénico.
- Ha demostrado eficacia en sintomatología menopáusica: somática, psicológica y urogenital (sofocos, ansiedad, insomnio , fatiga , depresión, interés sexual).
- Actúa sobre perfil lipídico (incremento colesterol HDL (“bueno”).
- Efecto favorecedor de la masa ósea.
EXTRACTO CITOPLASMÁTICO DE POLEN:
- Los pólenes se han empleado tradicionalmente como vigorizantes , estimulantes del sistema inmune , tratamiento sd. premestrual y síntomas vasomotores.
- Los extractos citopasmáticos de polen presentan un efecto inhibidor de la recaptación de serotonina.
- Carecen de actividad estrogénica y no favorecen la proliferación celular .
- Mejoría de sofocos y otros parámetros como : inosmnio , cansancio , decaimiento .
- Pueden causar molestias gastrointestinales leves (vómitos, nauseas y diarrea) ó irritación de garganta.
- No interfiere con el metabolismo del tamoxifeno.
2. OPCIONES NATURALES EN LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO:
Alteraciones del sueño en la menopausia:
- Insomnio: dificultad para iniciar o mantener el sueño.
- Causas: síntomas vasomotores, estrés , depresión , ansiedad, temores, factores emocionales que se presentan en esta etapa de la vida.
- Higiene del sueño:
- Establecer una rutina para dormir : baño tibio , leer , meditar o implementar alguna rutina de relación.
- Abandonar cualquier tipo de actividad en el dormitorio que no esté relacionada con el sueño (ver TV en dormitorio).
- Dispositivos electrónicos apagados al menos 1 hora antes de irse a dormir.
- Minimizar ruido , luz y temperaturas extremas . Colchón confortable.
- Evitar comer hasta 3h antes de dormir.
- Evitar consumo de alcohol y cafeína (esta 4-6h antes de dormir).
Ejercen acciones sobre SNC:
- Unión con receptores de distintos neurotransmisores.
- Actuación sobre los canales del calcio.
- Modulación de procesos enzimáticos (transportador de GABA).
- También efectos positivos sobre la ansiedad.
- Por lo tanto todas las hierbas son efectivas en el manejo de la ansiedad.
OPCIONES: PASIFLORA, VALERIANA, KAVA, MELISA, MANZANILLA, LAVANDA, HIERBALUISA, MELATONINA.
MELATONINA:
- Hormona producida por la glándula pineal (cerebro) , su principal función es la de regular los ritmos circadianos, sueño-vigilia.
- Sintetizada a partir del triptófano.
- El máximo pico nocturno de secreción de melatonina se alcanza entre los 4-7 años de edad, a partir de entonces disminuye gradualmente hasta los 70 años , tras lo cual los niveles permanecen estables hasta los 35-40 años llegando a igualarse los niveles diurnos y nocturnos.
- Existe una disminución fisiológica de esta hormona en situaciones patológicas como: Sd . metabólico, DM- II y sobrepeso/obesidad.
- Los receptores de melatonina se expresan en cerebro , sistema cardiovascular, ojos, hígado , riñones , colon , vesícula biliar y piel.
- Las dosis máximas efectivas de la melatonina se encuentran entre 1 y 5 mg / día.
- Se trata de un producto seguro con escasos efectos secundarios (dolor de cabeza , nauseas y mareos).
- En muchas ocasiones se asocian con determinados micronutrientes como : magnesio Vit B6 y B12, cuya función es potenciar el efecto de la melatonina, así como con extractos de otras plantas (valeriana , pasiflora, melisa…).

TRATAMIENTO HORMONAL EN LA MENOPAUSIA.
¿Para qué está indicado?
- El tratamiento hormonal está indicado únicamente para el control de los sofocos moderados – severos que interfieren en la calidad de vida de la paciente.
- Secundariamente produce mejoría de síntomas como el insomnio y el estado de ánimo ya que al controlar los sofocos la paciente puede conciliar mejor el sueño.
- Secundariamente, producen un incremento de la masa ósea.
¿Cuándo está indicado?
- Cuando la paciente padece sofocos severos que alteran su calidad de vida.
¿Cómo se administra?
- Se puede administrar por comprimidos vía oral o por parches en la piel. El tipo de terapia irá en función de las condiciones de cada paciente.
¿Qué riesgos y beneficios tiene la Terapia Hormonal?
Ventajas:
- La terapia con estrógeno (con o sin progesterona) es el mejor tratamiento para el alivio de los sofocos y los sudores nocturnos.
- Los estrógenos sistémicos protegen contra la pérdida ósea que ocurre al principio de la menopausia y ayuda a prevenir las fracturas de cadera y columna.
Riesgos:
- La terapia con estrógeno solo, hace que el endometrio (recubrimiento interno del útero) crezca y puede aumentar el riesgo de cáncer uterino, por lo tanto , en mujeres con útero debe ir siempre asociado a progesterona para contrarrestar este riesgo. La mayoría de los preparados orales contienen los dos fármacos.
- La terapia hormonal combinada puede aumentar el riesgo de infarto en pacientes con factores de riesgo.
- La terapia hormonal combinada y la terapia de estrógeno solo se asocian con un aumento del riesgo de enfermedad tromboembólica.
- La terapia hormonal combinada se asocia con pequeño aumento del riesgo de cáncer de mama cuando esta se utiliza más allá de 10 años. Actualmente, se recomienda que las mujeres con antecedentes de cáncer de mama sensible a hormonas utilicen terapias no hormonales para el tratamiento de los síntomas menopáusicos.
¿La terapia hormonal en la menopausia es segura? ¿Cuánto tiempo puedo tomarla?
Para las mujeres postmenopáusicas con clínica de sofocos de moderada a grave (y sin antecedentes de cáncer de mama o enfermedad cardiovascular), se sugiere la terapia hormonal a la dosis más baja que sea efectiva y durante el tiempo que sea necesario, lo cual no suele sobrepasar los cinco años.
Al resto de pacientes se recomendarán terapias alternativas. La terapia hormonal tópica tiene muy poca absorción por lo que podrá ser usada durante más tiempo y sólo se restringe a las pacientes con cáncer de mama.
Las indicación del tratamiento y el seguimiento del mismo deberán ser realizado por su ginecólogo d e referencia.
Los beneficios de la THM superan los riesgos en mujeres posmenopáusicas sanas cuando la THM se inicia en los 10 años siguientes a la menopausia o cuando son menores de 60 años.
Respecto a la evidencia disponible sobre cáncer de mama y terapia hormonal:
Se publicó un metanálisis de 2019 de toda la evidencia epidemiológica disponible sobre la asociación entre el uso de la terapia hormonal menopáusica (MHT) y el riesgo de cáncer de mama [37]. El análisis incluyó a casi 145.000 mujeres con cáncer de mama (el 51 por ciento de las cuales había usado MHT) y casi 425.000 sin cáncer de mama. Sus hallazgos incluyeron:
- Los regímenes combinados de estrógeno progesterona se asociaron con un riesgo de cáncer de mama. También se observó riesgo con los regímenes de estrógeno solo. No hubo exceso de riesgo con los estrógenos vaginales.
- El riesgo de cáncer de mama aumentó con la duración del uso sistémico de la terapia .
- Los autores del estudio calcularon que para las mujeres de peso promedio, cinco años de uso de MHT a partir de los 50 años aumentarían su riesgo de cáncer de mama a 20 años (entre las edades de 50 y 69 años) en aproximadamente:
- Una de cada 50 usuarias de estrógeno más progestina diaria.
- Una de cada 70 usuarias de estrógeno más progestina intermitente.
- Una de cada 200 usuarios de regímenes de estrógeno solo.
Consejos para las mujeres peri y postmenopaúsicas:
A continuación te queremos presentar el nuevo decálogo de consejos, que ha elaborado la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), para todas las mujeres que se encuentran en perimenopausia y posmenopausia.

VIVE UNA MENOPAUSIA PLENA:
No te conformes, la menopausia es una etapa más de tu vida, y como tal, debes vivirla al 100%. Si durante la misma aparecen síntomas que percibes que empeoran tu calidad de vida, es el momento de consultar con un profesional. Ya sean sofocos, alteraciones del sueño, pérdidas de orina, sequedad vaginal, problemas en la esfera sexual… o cualquier otro síntoma que tú percibes que ha aparecido en esta nueva etapa, si genera un impacto negativo en tú día a día y está afectando a tu vida.
COME BIEN, COME SANO:
Una alimentación saludable, además de proporcionar los nutrientes que tu cuerpo necesita para mantener un adecuado funcionamiento, contribuirá a minimizar el riesgo de enfermedades como la hipertensión, la hipercolesterolemia y la diabetes. Tu dieta habitual debe estar basada en la ingesta de varias piezas de fruta al día, verduras, lácteos y proteínas de origen animal bajas en grasa. Debes intentar ingerir 1000-1200 mg de calcio al día, o suplementar con calcio oral en caso de que no consigas llegar a los 700 mg. Si tienes que restringir algún tipo de alimento, consulta con un especialista para evitar déficits nutricionales.
MANTENTE ACTIVA, MUÉVETE:
El ejercicio es una terapia no farmacológica que ayuda a prevenir muchos de los efectos adversos de la menopausia, presentando importantes beneficios sobre el sobrepeso y la obesidad, mejora el estado de ánimo, protege tu corazón y los vasos sanguíneos, y evita la pérdida de masa ósea así como el riesgo de caídas. Lo ideal es realizar ejercicio aeróbico de manera regular y constante, por lo menos 30 minutos al día, 3-5 veces por semana, y combinarlo con ejercicios de fuerza (fortalecimiento muscular) 2 días a la semana. Caminar, trotar, natación, tenis, baile, pilates, taichi…. ¡¡ tú eliges !!
DI NO A LOS HÁBITOS TÓXICOS:
El tabaco y el alcohol restan vida y calidad de vida. Fumar aumenta el riesgo cardiovascular y la osteoporosis, por lo que te recomendamos que no fumes. Intenta que el consumo de alcohol no forme parte de tu rutina habitual, y limita la ingesta de alcohol a dos unidades al día, ya que su consumo crónico y elevado, además de incrementar el riesgo cardiovascular, altera el metabolismo óseo. El exceso de cafeína tampoco es recomendable
DI SI A LA VITAMINA D:
La vitamina D se obtiene a partir de la exposición solar y a partir de los alimentos, aunque la dieta solo aporta el 10% de los requerimientos diarios. Los alimentos más ricos en provitamina D son el hígado, los pescados grasos, el bacalao, las otras, los huevos, la leche y el queso. La exposición solar, aunque recomendada, no suele ser suficiente para mantener unos niveles óptimos de vitamina D ya que el tiempo de exposición varía en función de múltiples factores: estación del año, latitud en la que vivimos, fototipo de piel, empleo de protectores solares, etc. Es por ello que entre nuestros controles anuales debe aparecer siempre la vitamina D y debemos suplementar siempre y cuando exista un déficit en la misma ( < 30 ng/mL ). La dosis diaria recomendada es de 800 a 1000 UI de Colecalciderol para mujeres menopaúsicas y entre 1000-2000 UI para pacientes con osteoporosis y/o riesgo incrementado de fracturas.
MIMA TU CUERPO:
Tendemos a hidratar toda la piel de nuestro cuerpo, pero la mayor parte de las ocasiones nos olvidamos de la vagina y los genitales. Con el déficit de estrógenos que se produce durante la menopausia, la piel se vuelve más fina y atrófica, y del mismo modo la vagina pierde grosor, humedad y elasticidad. El ardor, el picor, el dolor o el sangrado son síntomas de atrofia y tienen solución, por lo que si aparecen no debes normalizarlos. Puedes utilizar una hidratante vaginal de 1 a 3 días en semana, y si no es suficiente, consulta con tu ginecólogo.
LOS SOFOCOS NO PUEDEN FRENAR TU VIDA:
Los sofocos y los despertares nocturnos forman parte de esta etapa, y afectan a un gran porcentaje de mujeres. Sin embargo, eso no significa que tengas que resignarte porque “es lo que toca en esta etapa”. Existen tratamientos naturales que ayudan a disminuirlos, como los fitoestrógenos, la Cimífuga o el extracto citoplasmático de polen. Si estos tratamientos no consiguen que los sofocos dejen de afectar a tu día a día, consulta con tu ginecólogo el posible uso de terapia hormonal. El objetivo es que los sofocos no disminuyan tu calidad de vida.
PREVENIR ES SALUD:
Participa en los programas de cribado poblacional contra el cáncer de cuello de útero, el cáncer de mama y el cáncer de colon; porque no olvides… un diagnóstico precoz salva vidas. Del mismo modo, controla tu tensión arterial y tus niveles de colesterol y azúcar, ya que estos favorecen la enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de muerte en la mujer tras la menopausia, siendo esta más frecuente que el cáncer.
CUIDA TU SALUD MENTAL:
Intenta controlar la ansiedad y el estrés. ¡Mantén distancia con personas tóxicas y mantente cerca de las personas vitamina!. Respeta el descanso y ejercita la mente. Intenta tener un horario de sueño regular y suficiente y evita el uso de dispositivos móviles al menos una hora antes de acostarte. Estimular a diario la memoria, la atención, la orientación y la percepción ayuda a prevenir la aparición del deterioro cognitivo y otras patologías como la demencia. En caso de presentar un estado de ánimo depresivo o ansiedad mantenida, así como cualquier otro pensamiento negativo que afecte a tu calidad de vida, debes consultar siempre con un especialista en salud mental.
VIVE TU SEXUALIDAD DE FORMA PLENA:
Explora, descubre, disfruta. No normalices los problemas sexuales durante la menopausia. Si tienes algún síntoma, consulta para que no se convierta en un problema. El dolor durante las relaciones sexuales, la sequedad intensa, la falta de deseo… tienen solución. Siéntete cómoda y consulta con tu ginecólogo tus síntomas, dudas o preocupaciones.
Síndrome genitourinario.
¿A qué llamamos Síndrome genitourinario de la menopausia?
El Sindrome genitourinario de la menopausia (SGM) es un concepto amplio que incluye síntomas vaginales, vulvares y de las vías urinarias derivados de la carencia sobre todo de estrógenos en la menopausia. Esta disminución de la producción hormonal produce una serie de cambios en la anatomía y funcionalidad del área genital que causan síntomas genitales (sequedad, irritación, ardor, falta de lubricación en la actividad sexual, molestia o dolor) y urinarios (escozor, urgencia, e infecciones urinarias).
La vagina:
- La vagina es un órgano tubular que comunica el cuello del útero con la vulva o parte exterior del aparato genital femenino, formada por el introito o salida de la vagina, la uretra, el clítoris, los labios menores y los labios mayores. La vagina mide 6-12 cm y es elástica, por lo que puede aumentar de longitud y amplitud según las necesidades vitales, como en el coito y el parto.
- El flujo vaginal son las secreciones producidas en la propia vagina que permiten mantener el estado de salud vaginal. Cambia en función de la etapa de la vida de la mujer y durante el ciclo menstrual. Los embarazos, la lactancia o el uso de anticonceptivos pueden cambiar su aspecto, consistencia o cantidad.
La vagina en la menopausia:
- Los estrógenos son responsables en gran parte de la conservación de la salud vaginal. No obstante, cuando se produce la menopausia, que es la última menstruación de una mujer, disminuyen los niveles de estrógenos. Esta disminución tiene efectos negativos sobre la vagina, que es el órgano con más receptores de estrógenos.
- La mitad de las mujeres en la postmenopausia sufren síntomas vaginales tanto por los cambios hormonales como por el paso de la edad de los órganos pélvicos. La vagina pierde elasticidad y no puede aumentar de tamaño durante las relaciones sexuales. Además, el epitelio que la recubre se adelgaza y como las terminaciones nerviosas están más próximas a la superficie, la vagina es más sensible y delicada. Esta mayor sensibilidad puede ser un problema para mantener relaciones sexuales. No es raro que las mujeres sufran dolor o sangrado con la penetración, así como escozor o picor tras el coito, e incluso esos mismos síntomas sin tener relaciones sexuales. Además, se producen cambios en la microbiota vaginal (antes conocida como «flora»), lo que predispone a las infecciones vaginales y urinarias, cambios en el olor del flujo vaginal y de nuevo prurito o escozor vaginal aun sin infección.
- Estas molestias suponen un importante deterioro de la calidad de vida, sobre todo en la esfera sexual. La mujer puede incluso evitar las relaciones sexuales y sufrirdisminución de la libido o deseo sexual. Si no se pone remedio, la situación se cronifica y empeora con el tiempo, perpetuando el dolor. Este conjunto de síntomas se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia, también llamado atrofia vaginal y vaginitis atrófica.
La vulva:
La vulva comprende los labios mayores y menores, el clítoris y la entrada a la vagina o vestíbulo. La reducción de los niveles hormonales en la menopausia modifican la anatomía de la vulva, pudiendo disminuir su tamaño, elasticidad e hidratación. La mayoría de las mujeres que sienten dolor con las relaciones sexuales es de localización vulvar, a la entrada de la vagina.
SGM y suelo pélvico:
La salud vaginal también puede verse afectada por dos tipos de problemas del suelo pélvico: el prolapso y la incontinencia. El prolapso genital es el descenso de órganos de la pelvis (vejiga urinaria, útero o recto) a través de la vagina. La incontinencia es la pérdida de orina, heces o gases de manera involuntaria. Los problemas del suelo pélvico pueden producirse o empeorar por diversos factores, entre los que destacan los siguientes:
- Edad
- Tipo de parto, número de partos (a mayor número de hijos, mayor riesgo) y peso de los hijos al nacer
- Actividades físicas con excesiva carga de peso
- Obesidad
- Tos crónica
- Estreñimiento Estas alteraciones pueden afectar o agravar la salud vaginal y por lo tanto también son motivo de consulta y de cuidados.
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra salud vaginal y el SGM?
Para una correcta salud vaginal es importante mantener una higiene corporal adecuada; tener hábitos de vida saludables evitando tóxicos como el alcohol y el tabaco; practicar ejercicio adecuado a cada mujer, incluyendo ejercicios de Kegel e hipopresivos; y seguir una dieta variada y equilibrada, baja en grasas y en azúcares de rápida absorción. Además, se recomiendan una serie de medidas específicas:
- Evitar duchas vaginales, porque destruyen la microbiota vaginal y pueden aumentar el riesgo de infecciones vaginales.
- Evitar ropa interior de tejidos sintéticos, seda o licra. Es mejor que sea de algodón, que es más transpirable y más adecuado para evitar la sudoración excesiva y favorecer la transpiración genital.
- Evitar la ropa excesivamente ajustada.
- Usar preservativo en las relaciones sexuales para prevenir enfermedades de transmisión sexual.
- Tomar probióticos si se está en tratamiento con antibióticos. Se evitarán infecciones vaginales.
- Llevar un buen control de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial o la diabetes, que pueden causar alteraciones vaginales y sexuales.
¿En qué situaciones hemos de consultar al médico/a?
Muchas situaciones requieren que se acuda a un especialista. Las más frecuentes se citan a continuación.
- Alteración en las características del flujo vaginal (color, olor, consistencia).
- Prurito o escozor genital solo o acompañado de otros síntomas como alteraciones en el flujo vaginal o fiebre.
- Dolor con las relaciones sexuales.
- Alteraciones miccionales: dificultad para orinar, dolor con la micción, presencia de sangre en la orina, aumento de la necesidad de orinar o aparición brusca de incontinencia urinaria.
- Cambios en la piel de los genitales como enrojecimiento, úlceras o heridas.
- Sangrado genital en mujeres que ya han pasado la menopausia.
- Todas aquellas situaciones que creamos que no son normales y que nos impidan seguir con nuestras actividades cotidianas.
¿Qué tratamientos existen para el SGM?
Debe elegirse el tratamiento más adecuado para cada paciente entre todas las opciones disponibles. El objetivo del tratamiento es que la vagina vuelva a ser funcional y que los síntomas desaparezcan. También es muy importante que la paciente se sienta cómoda con el tratamiento elegido, porque así lo seguirá y se obtendrán buenos resultados.
- Probióticos.
- Hidratantes y lubricantes vaginales y vulvares.
- Productos con estrógenos de administración vaginal.
- Prasterona.
- Tratamientos orales para el síndrome genitourinario de la menopausia.
- Otros tratamientos: tratamientos regenerativos como el láser.
Osteoporosis:
¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una disminución de la densidad de los huesos a causa de la pérdida del tejido óseo normal. Esto conlleva una disminución de la resistencia del hueso frente a los traumatismos o la carga, con la consiguiente aparición de fracturas.
La prevención debe empezar años antes de la menopausia, en la infancia y adolescencia, procurando alcanzar un adecuado pico de masa ósea y mantener un hueso sano.
Realizar una cantidad razonable de actividad física y una exposición mínima a la luz solar, junto con un alto consumo de calcio procedente de los lácteos. Así, con la menopausia, es importante que las mujeres sean conscientes y piensen en una adecuada prevención.
La osteoporosis no presenta síntomas en sus etapas iniciales y así es conocida en ocasiones como la “epidemia silenciosa”. No causa dolor y progresivamente el hueso pierde densidad. Es en el momento de aparición de la primera fractura cuando se descubre la enfermedad. Sobre todo, estas fracturas suelen afectar a la columna vertebral, las muñecas, la cadera, la pelvis y el húmero.
Diagnóstico y pruebas médicas:
El diagnóstico se basa en la historia clínica detallada, una exploración física, un análisis de sangre, y radiografías de la columna vertebral dorsal y lumbar, para valorar la deformidad de la columna vertebral. También una densitometría ósea, prueba diagnóstica por excelencia para conocer la densidad del hueso. Con dicha prueba se establece el diagnóstico de osteoporosis según un valor llamado T-Score. Una explicación de las puntuaciones para valorar el estado de la densidad ósea, en función de se representa en la figura siguiente:

Prevención de osteoporosis:
Entre las medidas preventivas de la osteoporosis, se incluirían la dieta, el ejercicio y evitar el consumo de alcohol y tabaco.
Dieta:
Una dieta adecuada para mantener un hueso sano debería aportar suficientes calorías y los requerimientos diarios de calcio y vitamina D necesarios para mantener la formación de hueso y así mantener una densidad mineral óptima. La dieta debe tener un aporte adecuado de magnesio, fósforo, vitamina K y D.
Necesidades de Calcio:
Se recomienda una cantidad adecuada de calcio para todas las mujeres posmenopáusicas con o sin osteoporosis. En general, se recomienda 1000-1.200 mg de calcio elemental diario total. Los principales alimentos ricos en calcio serían la leche y otros productos lácteos (queso, yogurt…), frutos secos, verduras verdes (acelgas, col rizada…), legumbres. Recomendaremos suplementos de calcio, en forma de carbonato o citrato de calcio, para las mujeres que no puedan obtener suficiente calcio con su dieta. Por lo general, se toleran mejor cuando se administran con alguna comida.
Necesidades de vitamina D:
La principal fuente de obtención de vitamina D, es la exposición solar produciendo su síntesis en la piel. Es recomendable tomar el sol, fundamentalmente en primavera-otoño-invierno, pero hacerlo con sentido común. Se ha calculado que bastaría con la exposición al sol de cara y brazos durante 15-20 minutos diarios para obtener vitamina D suficiente. Los principales alimentos ricos en provitamina D son el hígado, pescados grasos, bacalao, ostras, huevos, leche y el queso Cuando no se pueda realizar una exposición solar adecuada, se recomendaría suplementar la vitamina D. En cuanto a las dosis diarias de vitamina D que se recomiendan en las mujeres posmenopáusicas serían de 800 a 1000 UI.

Suplementos de proteínas:
Se recomendarían los suplementos proteicos en aquellas personas que no tengan una ingesta diaria suficiente de proteínas. Esta medida puede ser particularmente importante en personas que ya han tenido una fractura osteoporótica o que tienen una disminución de masa muscular.
Tabaco:
Las personas fumadoras, especialmente mujeres, tienen una menor densidad mineral ósea y una mayor velocidad de pérdida ósea que las no fumadoras. El daño que provoca el tabaco sobre el hueso es dosis-dependiente, pero también es reversible al suspender el consumo. El tabaco ejerce un efecto directo sobre el hueso y también influye sobre los niveles hormonales que modulan el remodelado.
Alcohol:
No se observa un aumento significativo del riesgo de osteoporosis para consumos de 2 unidades o menos por día (por ejemplo, 2 vasos de 120 ml de vino). Beber tres o más bebidas con alcohol al día, se asocia a una disminución de la densidad del hueso y aumento del riesgo de fractura.
Ejercicio:
Se debe recomendar a toda la población, adaptándolo tanto a la edad como a las características físicas de la paciente.
Cuando realizamos una vida sedentaria, se produce una pérdida de la densidad del hueso, por eso se recomienda realizar ejercicio de manera regular y constante para ayudar a mantener la masa ósea, la masa muscular y disminuir el riesgo de caídas.
Se recomienda hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día, 3-5 veces por semana; uno de los mejores es caminar, en general deportes que tengan impacto que no sea fuerte. Los ejercicios aeróbicos como los de carga y contrarresistencia demostraron utilidad para mejorar la masa ósea.
Todos los ejercicios que mejoren la coordinación y el control postural, y los que refuercen la musculatura y la flexibilidad de los miembros, son útiles para reducir el riesgo de caídas y, por tanto, el de fracturas, entre éstos se encontrarían el tai-chi, el baile o el jogging. Además, la buena forma física permite una mejor agilidad y mayor reacción de respuesta ante imprevistos (caídas).
Caídas:
En las pacientes con osteoporosis, la resistencia ósea está disminuida y sus huesos se fracturan más fácilmente. La intensidad del traumatismo necesaria para producir una fractura es cada vez menor según aumenta la edad del paciente y la gravedad de la osteoporosis. En los casos avanzados, la fractura se produce ante traumatismos mínimos o “de bajo impacto” (caídas desde la bipedestación o de menor altura), que la paciente a veces ni siquiera recuerda. Algunas medidas para evitar las caídas serían:
- Evitar los suelos deslizantes, las alfombras, cables eléctricos sueltos o pequeños objetos del suelo.
- Evitar caminar por zonas poco iluminadas, tanto en domicilio como fuera de él.
- Corregir los déficits visuales.
- Utilizar preferiblemente plato de ducha que bañera y colocar barras para sujetarse en la ducha.
- Mejorar el equilibrio con el uso de bastones o andadores.
- Evitar fármacos implicados en caídas.
Medicamentos para la osteoporosis:
En función de los factores de riesgo y los valores obtenidos con la medición de la densidad ósea mediante la densitometría, en algunas mujeres estará indicado iniciar un tratamiento médico para la osteoporosis. Estos tratamientos estarán indicados en las personas con mayor riesgo de fractura.
- Terapia hormonal de la menopausia.
- Moduladores selectivos de los receptores de estrógeno (SERMs, en inglés).
- Bisfosfonatos.
- Denosumab.
- Hormona paratiroidea (PTH).
Seguimiento de la osteporosis:
Durante la realización del tratamiento, se realizan una serie de controles para valorar la respuesta al tratamiento y dependerán de cada paciente.
Para esta evaluación puede estar recomendado realizar alguna de las siguientes pruebas: análisis de sangre, densitometría y radiografía de columna (esta última, generalmente cada 2 años) para valorar la efectividad del tratamiento.
Un punto fundamental en el seguimiento de los tratamientos de las osteoporosis es que las pacientes realicen correctamente el tratamiento, con todas las tomas y durante el tiempo indicado.
La osteoporosis es una “enfermedad silenciosa” y el abandono del tratamiento por parte del paciente es una causa importante de aparición de fracturas.